29/03/2009

Blog desactualizado temporalmente

Así es mis amigos debido a falta de tiempo para actualizar, dejare de escribir en el blog por un tiempo...

Les pido a todos mis lectores que no se desanimen ya que pueden seguirnos en el foro.

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26/02/2009

De indiciado a testigo protegido

El reportaje que les traigo ahora esta muy interesante, espero que les guste.

A finales de octubre, cuando era comisionado de la Policía Federal, Víctor Gerardo Garay Cadena entregó a la SIEDO al inspector Édgar Enrique Bayardo del Villar, por acusaciones de servir a la banda del narcotráfico que encabeza Ismael "El Mayo" Zambada.

Desde tiempo atrás, Garay había espiado en forma encubierta a Bayardo y lo había videofilmado. El propio Bayardo lo declara ministerialmente. De hecho fue captado al salir de la casa donde el pasado 20 de octubre fue capturado Jesús "El Rey" Zambada, en la Colonia Lindavista del Distrito Federal.

Garay nunca imaginó que su subordinado sabía perfectamente que lo filmaban sus huestes y tampoco estaba enterado de que la relación de Bayardo con la DEA al parecer era más cercana de lo que él creía.

Aquel día Bayardo entró a la SIEDO con la idea de que iba a un curso, como Garay le había dicho.

Adentro, la historia dio un giro de 360 grados, porque Bayardo se convirtió en testigo protegido y con sus testimonios hundió en la cárcel a Garay, quien lo había entregado.

Según la averiguación PGR/SIEDO/UEIDCS/359/2008 y testimonios recabados con tres fuentes distintas que conocieron de los hechos, la caída de los dos jefes policiacos parece marcada por la desconfianza y la traición.

Por la indagatoria pudo conocerse que Édgar Bayardo trabajaba para Zambada, a quien le cobraba entre 25 y 500 mil dólares por cada captura de un enemigo o por avisarle anticipadamente de un operativo en su contra, además de que usaba la información que le proporcionaba el capo para perseguir a los Beltrán Leyva, según consta en declaraciones ministeriales.

Pero el plan personal de este policía, que también servía a la DEA, era sacarle todo el dinero y la información posible a Zambada y, al final, traicionarlo.

"'El Rey' sabía que Arturo Beltrán tenía una casa en el Pedregal, corroborando los datos que traíamos nosotros, los cuales nos había proporcionado la DEA, y como nos daba buena información, nunca lo molestamos con pedirle más dinero, porque los planes iban conforme a lo establecido, es decir, habíamos capturado a algunos delincuentes y después lo capturaríamos a él", confesó Bayardo ante fiscales federales.

Veinte años atrás, Bayardo tenía 22 y era escolta de José Francisco Sánchez Naves, un comandante de la vieja guardia de la Policía Judicial Federal, quien le presentó en las Lomas de Chapultepec a Amado Carrillo Fuentes "El señor de los cielos", Alcides Ramón Magaña "El Metro" y al "Rey" Zambada.

Sánchez Naves, su mentor, cayó abatido en el Distrito Federal por las balas de los Arellano Félix, en febrero de 1999.

El 1 de julio de 2007, sin problemas con los controles de confianza, Bayardo entró a la Policía Federal, donde siempre estuvo respaldado por agentes de la estación de la DEA en la Ciudad de México.

No tardó mucho en recibir una llamada del comandante Pedro Magaña, director operativo de la AFI en el Estado de México, quien días antes de ser ejecutado –en agosto– le dijo que "El Rey" lo quería ver de urgencia para hacerle una buena oferta, señala el expediente.

En una casa por el rumbo del Centro Comercial Interlomas, Bayardo se encontró con Zambada y llevó la iniciativa de la negociación: le dijo que más que dinero, le interesaba información de sus rivales, para capturarlos, presentarlos como logros de la SSP federal y así lograr que Jorge Cruz Méndez fuera ascendido a Jefe de División en la Policía.

"El Rey" estuvo de acuerdo con la propuesta.

"Fui a hablar con Jorge Cruz Méndez y Fidel Hernández García y les dije que había visto a esta persona y lo que me había comentado 'El Rey' y ellos me dijeron que cómo la veía y yo les respondí que aprovecháramos para hacer un plan de trabajo, ya que todos queríamos que Jorge Cruz fuera Jefe de División", dice la declaración.

Añade: "Si metíamos trabajo importante lo podían nombrar (a Jorge Cruz), y que la única manera de meter trabajo importante era a través de estas personas, y que deberíamos de aprovechar la información que nos podían dar para la captura de los enemigos de él, y finalmente capturarlo a él, y además llevarnos una lanita sin problemas, por lo que estuvieron de acuerdo", contó Bayardo.

En la Policía, desde ese momento, el inspector Bayardo jugó al filo de la navaja, sorteando su rutina de trabajo con un teléfono Unefon proporcionado por Zambada y un Nextel con el que estaba en comunicación con los agentes antidrogas de la Unión Americana.

Tener dos amos le funcionó durante más de un año: Zambada le dio a Bayardo varias de las informaciones que, tras diversos operativos, merecieron spots televisivos del Gobierno federal.

La captura del colombiano Ever Villafañe, en julio, fue una de las varias aportaciones de "El Rey" con las que hizo propaganda la SSP federal.

Víctor Gerardo Garay, acusado por la PGR de proteger a los Beltrán, vigilaba los pasos de su subordinado y su desconfianza hacia Bayardo llegó al grado de espiarlo con cámaras de video encubiertas, captándolo a la salida de una casa de "El Rey".

Gracias al vínculo con los estadounidenses, Bayardo fue enterado del espionaje en su contra, logró identificar a los comandante mexicanos que estaban encargados de vigilarlo e incluso relacionó sus labores con el FBI, indican indagatorias de la PGR.

"Supe que en un video salía... Charly me había comentado que esos videos se los había entregado el comandante Carballido y el comandante Alejandro Díaz Saavedra alias 'El Tyson' y que era una investigación del FBI... Carballido y Díaz Saavedra son incondicionales del comisionado Víctor Gerardo Garay y siempre están realizando labores especiales de él", declaró el inspector, seguro de que nada pasaría.

La detención de "El Rey", el 20 de octubre, cambió los planes para todos.

La supuesta "infiltración" a "El Rey", uno de los objetivos de Bayardo, ya no tenía razón de ser. Jesús Zambada Reyes y Ricardo Flores Quintana o Richard Arroyo Guízar, "El Richard", hijo e hijastro de "El Rey", respectivamente, delataron la relación orgánica de Bayardo y otros mandos de la Policía Federal con su organización.

El 22 de octubre, la SIEDO pidió a Garay que le presentara a declarar a Bayardo, en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/359/2008.

Convocado por Garay para acudir a "un curso de capacitación para agentes federales", Bayardo le acompañó. Ya en la SIEDO supo que no había ningún curso; al contrario, estaba a disposición del Ministerio Público Federal.

Frente a fiscales federales, en su primera declaración ministerial Bayardo fue categórico al negar toda acusación. Tres días después, el 25 de octubre, obtuvo los beneficios de testigo protegido y empezó a dar detalle de los presuntos abusos, robos y encubrimiento a los Beltrán de parte de su jefe Garay, quien ahora pernocta en la cárcel.
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12/02/2009

El corrido de una vida

Cuando eres niño siempre hay alguien a quien admiras: tu padre, tu madre, tu abuelo, el héroe de alguna serie de tele o la protagonista de tu telenovela preferida. Yo nací ranchero y ranchero crecí, jugaba a los balazos con otros plebes de mi camada, lloré con Rémy sin familia y el Sr. Vitalis. Pero el mundo de los niños con los que crecí tenía también otros héroes, cercanos y de carne y hueso: los asaltabancos que en los 80 asolaban Los Mochis y su región, a los que nosotros veímos con cierta admiración y respeto.

Por aquellos años en que Francisco Labastida estaba por llegar a gobernador de Sinaloa, los asaltos de bancos se habían vuelto costumbre; recuerdo un mes de mayo en que en Los Mochis hubo 20, que no contaba con mas 6 bancos. En la radio se hablaba de la devaluación del peso, del costo de la vida que se inflaba sin parar y del salario mínimo que se mantenía fijo tras la firma de otro pacto social para la estabilidad económica del que Don Fidel no dejaba de citar los méritos y beneficios a largo plazo para el pueblo trabajador.

Había gente que no se tragaba ese cuento chino, muchos. Los sinaloenses no somos revolucionarios, imposible decir lo contrario. Los que tenían tanates se las arreglaban por la brava, siempre se ha sabido que en mi estado natal hay más armas de fuego por habitante que en el resto de México.

Un vecino nuestro, más pacífico que la cerveza del mismo nombre, se distinguía en mi pueblo por tener un primo al que alguien le había compuesto un corrido que sonaba mucho en la radio. La canción comenzaba así: "Estado de Sinaloa, orgulloso debe estar porque tiene mucha gente que si se anima a jalar, de entre todos sale uno que es Miguel Ángel Beltrán...", y seguía relatando las hazañas de un tal Ceja Güera

El del corrido se distinguía por su baja estatura y su ceja rubia, fuera de eso no tenía nada de extraordinario: manejaba las armas como cualquiera, bebía cerveza helada y a menudo usaba sombrero, como todos los parribeños— San Pablo Mochobampo, su ranchillo, estaba p'arriba, en las estribaciones de la Sierra de Sinaloa de Leyva—. A nosotros, la plebaba— plural de plebe, niño, en el N de Sinaloa y S de Sonora—, nos tocó muchas veces verlo llegar a la casa de su primo, interrumpíamos los partidos de beisbol para discutir si era él o no, si venía solo o con el hermano del vecino, Lino Beltrán, del que se decía que en el asalto del Campo Las Margaritas había cortado en dos a un judicial a ráfaga de metralleta.

El Ceja era el héroe clásico: enfrentaba a los malos— la policía—, los vencía a veces, lo atrapaban otras, se escapaba siempre. Empezó como asaltabancos, terminó sicario del cártel de Sinaloa— la pequeña empresa no tiene gran futuro, hay que reconocerlo—, vivía su vida, se paseaba tan campante, iba a los bailes y tenía familia como todo mundo. Pero se dejó atrapar de forma muy pendeja, esa fue la última noticia que yo tuve de él: compraba juguetes para su niño en una tienda de Los Mochis, alguien lo reconoció y va p'adentro. Ignoro si volvió a escaparse después de eso.

No hace mucho, buscando en internet noticias de Sinaloa fui a dar con la nueva de que lo habían matado en Almoloya, donde estaba preso desde hacía rato. Le dieron p'abajo, así tenía que acabar. Espero pronto escuchar el corrido de su vida, si ya le han hecho uno cuando apenas era un cachorro, podemos estar seguro de que una muerte, una vida tan rocambolesca quedará grabada en la memoria popular de Sinaloa.

Señores, ya me despido,
ustedes perdorán
aquí se acaba el corrido
de Miguel Ángel Beltrán...

Articulo tomado de www.sinaloa-blog.info
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3/02/2009

Las 3 llamadas de "El Rey" antes de ser detenido

El escudo de policías corruptos que tenía para su protección Jesús “El Rey” Zambada, se desmoronó en una balacera de 20 minutos.

En medio del fuego cruzado y prácticamente copado por agentes federales, desde su último reducto en la azotea de un edificio de departamentos de la colonia Lindavista, “El Rey” hizo un último intento y llamó hasta en tres ocasiones a quien presuntamente era su alfil infiltrado en la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SPPF), el subdirector de Investigación de Delitos, Edgar Enrique Bayardo del Villar.

–“¿Qué paso ahijado? Ya nos estamos agarrando a chingadazos–, le dijo Zambada al jefe policiaco y a quien presuntamente le pagaba para su protección 25 mil dólares mensuales. Del otro lado del aparato, Bayardo del Villar contestó: “ya voy, padrino, ya voy”. Pero nunca llegó.

En el momento más álgido del tiroteo, “El Rey” Zambada llamó a otro jefe policiaco de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del Distrito Federal, al que no se identifica por su nombre: “Oiga, ahijado, por favor mándeme a la pitufada, porque no sé si son contras o gobierno”. Tampoco recibió el apoyo que esperaba, de acuerdo con la versión proporcionada a fiscales federales por el testigo protegido ‘Rambo III’ en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/350/2008.

Ya en la desesperación, Zambada llamó nuevamente a Bayardo del Villar y le dijo: “ahí le encargo a mis hijos, ahijado, me la voy a rifar. Yo no voy a dejar que me agarren, y si no, me voy a matar”. Antes de ser detenido, “El Rey” Zambada le quitó una pistola a Ricardo Flores Quintana, “El Richard” o “El R”, este último su hijastro, y cuando la llevaba a su sien otro hijo le gritó: “Apá, está loco, por favor piense en nosotros, en sus nietos, en sus hijos, hágame caso”, y justo en ese momento fueron rodeados y detenidos por policías que no estaban a su servicio.

Concluía así la carrera criminal de este hombre de 47 años de edad, quien estuvo a tres semestres de terminar la licenciatura en Contaduría y se define como comerciante con ingresos de 45 mil pesos, pero que la Procuraduría General de la República (PGR) lo señala como jefe de la célula del Cártel del Pacífico en el Distrito Federal.

De hecho, el imperio criminal que construyó en la ciudad de México con la complicidad de policías, comenzó a desmoronarse tras la llamada anónima que se recibió en las oficinas de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).

La delación que llevó a dar con “El Rey” Zambada ocurrió al filo de las 11:00 horas del 20 de octubre pasado. Fue una persona con acento norteño que, de acuerdo con el oficio PGR/SIEDO/UEIDCS/1016/2008, manifestó: “en el domicilio ubicado en la calle Wilfredo Massieu número 430, esquina con calle Santa Bárbara, colonia Lindavista, en la delegación Gustavo A. Madero, se encuentran varias personas armadas y son narcotraficantes”.

Ese hombre fue explícito y dijo que “es gente del Mayo Zambada y si van ahorita los pueden detener, entre ellos está su hijo”. Dos horas más tarde, un grupo de agentes federales llegó hasta ese domicilio. “ahí están, ahí están”, gritó uno de los policías que se acercó al portón de esa casa y casi de inmediato inició el fuego cruzado entre policías y delincuentes.

“El Rey” Zambada subió con sus dos hijos a un carro Jetta blindado, abrió el portón, pero la policía colocó ahí una camioneta Suburban que impedía el paso y ello no permitió que huyeran. “El Richard” traía una granada y se disponía a lanzarla, pero por alguna razón su padre se lo impidió.

Entonces, los tres hombres bajaron del vehículo. Se dirigieron hacia la izquierda de la casa. Saltaron por la barda que da a un edificio de departamentos, donde subieron a la azotea del inmueble.

Uno de los hijos de Zambada relató que “le dije a mi padre que le marcara a Bayardo para que nos ayudara, porque mi papá le había dado mucho dinero en todo este tiempo para que lo protegiera”. Llamó, pero nadie llegó. “El Rey” Zambada perdió a sus súbditos en el momento que más los necesitaba.

Pagó ascensos de Bayardo— La captura de Jesús “El Rey” Zambada dejó al descubierto las causas de la violencia en Guerrero, sus protagonistas y su rivalidad con los hermanos Beltrán Leyva; los mecanismos del hermano del capo Ismael “El Mayo” Zambada para el tráfico de drogas en la ciudad de México y otros puntos del país; sus nexos y complicidades con policías corruptos y la guerra entre los cárteles del narcotráfico para apoderarse de las principales rutas y mercados de la droga en México.

El testigo protegido Rambo III y Ricardo Flores Quintana, El Richard o El R, éste último hijastro de Jesús “El Rey” Zambada, revelaron ante fiscales federales pormenores sobre la forma de operar del grupo y cómo a través de sobornos lograron penetrar en diversas corporaciones policíacas, como la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF), la Agencia Federal de Investigación (AFI), la Policía Ministerial del estado de México, entre otras más.

Las declaraciones de ambos testigos contenidas en la en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/350/2008, revelan incluso cómo el cártel del Pacífico presuntamente le costeó al ex subdirector de Investigación de Delitos de la PFP, Edgar Enrique Bayardo del Villar, sus ascensos dentro de instituciones policiales.

Él, dicen los testimonios en poder de la Procuraduría General de la República (PGR), trabajaba para el narcotráfico desde los tiempos del extinto capo Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos.

“El Rey” Zambada le entregó 100 mil dólares cada vez que obtuvo algún ascenso o cargo dentro de la PGR, SSPF u otras dependencias donde trabajó, con el fin de “pagar por sus ascensos” y así ser cada día más útil a la organización. Pero para costear su último puesto dentro de la SSPF, donde –según los testigos— él le hacía llegar sobornos a uno hombre que se identifica dentro de las declaraciones como “Facundo”, se le entregaron 500 mil dólares en efectivo.

El ex jefe policiaco y hoy arraigado por la PGR, quien fue reconocido plenamente por el testigo protegido “Rambo III” mediante fotografías y documentos contenidos en la ficha Niv/Applicantcase/lookup/Detail del oficio MX-09-0058 enviado a las autoridades mexicanas por el gobierno de Estados Unidos, recibió igualmente vehículos blindados, uno un Mercedes Benz y el otro una camioneta, para que se protegiera de los sicarios de los Beltrán Leyva, a los que se le había ordenado ubicar y eliminar.

LA BATALLA EN GUERRERO

Los cargamentos de droga procedentes de Colombia eran, según el colaborador de las autoridades, recibidos frente a las costas de Huatulco e Ixtapa por los hombres de Rogaciano Alva, quien es considerado el representante del cártel del Pacífico en Guerrero y regiones aledañas. “Por eso es la guerra que se desataron en su contra los Beltrán Leyva”, indicó el testigo protegido.

Los enemigos del señor Rogaciano, agregó, son los hermanos Pineda quienes son los representantes ahí de los Beltrán Leyva. A uno de ellos sólo se que le dicen “El Borrado” y el otro se llama Mario Pineda, “El MP”. Por eso mataron a los hijos de Rogaciano, indicó Rambo III sobre este caso. En el fondo del asunto está el control por las rutas y mercados del narcotráfico.

En mayo pasado, dos hechos causaron en esa entidad conmoción ya que el que fuera líder de la Unión Ganadera de Guerrero fue víctima de un atentado donde murieron siete de sus afiliados que le acompañaban, aunque él salió ileso. Horas después, otro comando atacó su casa en Petatlán y mató a dos de sus hijos, secuestró a su hija y asesinó a otras nueve personas.

LAS VALIJAS Y LOS BARCOS

La organización que dirigía Jesús “El Rey” Zambada tenía como principales métodos de importación de droga el uso de barcos camaroneros y los envíos en maletas que se confundían dentro del equipaje de primera clase de vuelos que llegaban al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

Los barcos camaroneros con los que contaban l a organización recibían en altamar la droga, según lo asentado en el expediente del caso. También, empleaban lanchas rápidas que abastecían de combustible tanto a los barcos, que lo mismo recogían cargamentos de estupefacientes que internaban al tierra firme a través de ríos que desembocan el mar.

Precisamente, en las márgenes de esos ríos, la organización criminal cuenta con ranchos que se emplean para almacenar la droga. Otros cargamentos eran enviados por vía aérea al AICM, donde los asociados del grupo y que eran agentes de la AFI o de la PFP se encargaban de impedir que las maletas donde venía del enervante en cantidades de 20 a 50 kilos, llegaran a las bandas de revisión.

Fuente: infiltrado-koneocho.blogspot.com
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27/01/2009

Ciudad juárez y el paso: dos mundos diferentes

Todos los días, tras atravesar la frontera en autobús para trabajar en esta ciudad, Edith Escobedo tiene una sensación de alivio. Al menos las próximas ocho horas, se dice a sí misma, estará a salvo de la violencia que está destrozando Ciudad Juárez.

"Se vive con miedo allá", indicó Escobedo, mientras esperaba la llegada de los clientes en la tienda de ropa Casa Sylvia. "Es puro miedo, pura inseguridad. Uno no puede ni salir de noche. Es curioso que aquí sea tan distinto. Es otra forma de vida".

Juárez y El Paso están divididas sólamente por el estrecho río Bravo y por un par de puestos de revisión fronterizos que han hecho poco para detener el constante flujo de comercio y visitas familiares.

Las dos ciudades están tan cerca que el alcalde de El Paso puede ver el centro de Ciudad Juárez desde la ventana de su oficina.

Pero en otras formas las dos ciudades están un mundo aparte en estos días.

El Paso, con 600 mil habitantes, sigue siendo una de las ciudades más seguras de Estados Unidos, mientras que Juárez, con 1.5 millones de habitantes, se ha convertido en campo de batalla de los cárteles de la droga. Más de mil 550 personas murieron el año pasado en la guerra contra las drogas.

Lo que es peor, otros crímenes violentos --robo de auto, extorsión, robo a mano armada-- han aumentado, mientras las acosadas autoridades se esfuerzan por responder a las balaceras diarias.

"Es raro ser la tercera ciudad más segura de Estados Unidos estando justo al lado de una zona de guerra", señaló el alcalde de El Paso, John Cook, mientras miraba hacia las barriadas de Juárez.

Sin embargo, lo que sucede al otro lado de la frontera está cobrando su precio en muchas formas. Los estadounidenses han reducido las visitas a sus parientes en México, y los mexicanos también se aventuran menos del lado estadounidense, ya sea por miedo a salir de sus casas en la noche o por falta de dinero.

El hospital público local de El Paso ha tratado a 48 personas heridas en balaceras en México el año pasado, y funcionarios de justicia estadounidenses dedican gran parte de su tiempo a determinar cómo impedir que la violencia se propague a sus jurisdicciones.

"Es completamente anárquico allá", indicó el agente de seguros de El Paso, Fernando Apodaca, refiriéndose a Ciudad Juárez. "Los criminales gobiernan la ciudad". Apodaca dejó de hacer negocios en Juárez luego de que le robaron su auto a punta de pistola y en plena luz del día.

Expertos consideran que varios factores han mantenido la violencia a raya en El Paso, desde una alta concentración de agentes de la ley debido a las operaciones fronterizas, hasta el temor a la pena de muerte en Texas. El alcalde piensa que la guerra contra las drogas en México ha resultado contraproducente.

Por su parte, el presidente municipal de Juárez, José Reyes Ferriz, indicó que la policía de la ciudad carece del equipo y el armamento adecuados. La ciudad tiene mil 600 policías, y el funcionario consideró que hacen falta por lo menos 4 mil para recuperar el control de las calles.

Los 3 mil soldados enviados por el presidente Felipe Calderón, señaló, han tenido un éxito limitado, y no saben nada de trabajo policial.

"Esta es una verdadera guerra y la ciudad, infortunadamente, es el escenario de esta guerra", señaló.

Fuente: www.eluniversal.com.mx
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